martes, 24 de abril de 2012

LA ARTRITIS REUMATOIDEA

 

ARTICULO DE DIVULGACION CIENTIFICO

La artritis reumatoidea es una de las enfermedades más comunes. Aproximadamente el 1% de la población sufre esta enfermedad que es más frecuente en mujeres que en hombres y que se desarrolla generalmente entre los veinte y cincuenta años de edad. Se cree que se debe a un mecanismo autoinmune disparado probablemente por un virus en personas que son vulnerables. Se entiende por autoinmunidad a todo cuadro donde el cuerpo "se desconoce" a sí mismo y monta un ataque contra estructuras propias, de la misma manera que lo hace para defenderse de los agentes externos que lo atacan.
El proceso causa la inflamación de la articulación (sinovitis). La sinovitis tiene dos componentes: la inflamación y la proliferación que produce la destrucción de la articulación característica en la artritis reumatoidea. Es una enfermedad crónica que puede extenderse durante 20 años o más.

Manifestaciones clínicas: 

Se presenta como una artritis simétrica (inflamación de las articulaciones de ambos lados). La artritis es frecuentemente proliferativa y erosiva, y puede producir deformaciones. Aunque la inflamación no es usualmente severa, la articulación se torna ligeramente caliente y rígida. Una característica particular de la artritis reumatoidea es la "rigidez matutina" en las articulaciones, impidiendo el normal movimiento de las mismas al levantarse. Esto se debe a la acumulación de líquido en la articulación producto de la inmovilidad de la noche. La enfermedad comienza en una o dos articulaciones y en la mayoría de los casos progresa hasta afectar 20 o más articulaciones. Es muy típico el comienzo en las manos y los dedos. La proliferación de distintos tipos de células en articulación produce una "masa" conocida como pannus que puede comer el cartílago erosionando la articulación. Esto sumado al desgaste de los tendones y ligamentos dan lugar a la deformación característica de la artritis reumatoidea, aunque muchos pacientes severos no presentan deformaciones.

Diagnóstico:

Se realiza con un solo test de laboratorio donde se busca la presencia en el torrente sanguíneo de un anticuerpo llamado Factor Reumatoideo, aunque esto no es imprescindible para su diagnóstico. Un resultado negativo de este análisis no descarta la enfermedad. Las radiografías pueden ayudar para confirmar el diagnóstico. Allí se ven las típicas erosiones que produce esta enfermedad sobre la articulación.

Tratamiento de la Enfermedad:

Existen varios tipos de drogas para su tratamiento. Podemos mencionar dos tipos de todos los que existen por ser los más conocidos popularmente: los corticosteroides y los antiinflamatorios no esteroideos como la Aspirina. Es fundamental concurrir al médico para que él realice el diagnóstico y evalúe cuál es la terapéutica más adecuada para cada caso. Últimamente se han producido nuevas drogas que junto a las que ya se conocen, ayudan a luchar contra esta enfermedad de una manera más adecuada.
Como consejo: si usted cree que posee estos síntomas no dude en consultar a su médico de confianza que sabrá como implementar un tratamiento para su problema, no se automedique. Recuerde que cuanto más precoz sea el diagnóstico de este cuadro, mejores serán las posibilidades para combatirlo. 





DANIEL ROSAS MORALES

GRUPO: 2102

ADMINISTRACION



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